Caminaba siempre sola, nunca con paraguas, pues la lluvia le gustaba. Nunca llevaba un rumbo, a ella siempre le gustó vagar y que el viento decidiera su destino. Raras veces sonreía, pero nunca era infeliz. A ella le gustaba cantar mientras caminaba, y su mente la llevaba a los sitios donde sus pies no llegaban.
A ella le gusta pasear sola.
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