¿Recuerdas el lugar entre la vigilia y el sueño? ¿Ese lugar donde aún recuerdas los sueños? Ahí es donde siempre te querré, Peter Pan.
viernes, 8 de febrero de 2013
Barcos de papel
Esta no va a ser mi alegoría más perfecta, ni mi más sentida carta de amor. Tampoco es una despedida. Tampoco es ya lo mismo.
En un mar revuelto, agitado, estamos tú y yo en un barco de papel. Flotamos aun sin saber cómo, y sin saber qué dirección tomar. Agotados y empapados descansamos a intervalos en un paraíso imaginario, y aún así real. Pero si uno de los dos decide abandonar el barco de papel, ya no hay oasis que valga. Y el otro se queda remando solo hasta que no puede más. Y ahí es donde entra en juego nuestra complicidad, eso que nos hace diferentes: cuando yo me ahogo tú remas, y al revés. Pero se nos ha olvidado cuándo hay que volver, cuándo se acaban las fuerzas. Los brazos me han fallado, lo siento.
Pero escúchame: sólo me he hundido, no desaparecí. Vuelve a buscarme al punto más agitado del mar, por la noche, cuando llueva. Búscame y llévame a dormir contigo.
En todos los mares te quiero.
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