¿Es posible encerrar el amor en una botella de cristal si se sella con mucho cuidado para que no se escape? Así podrías verlo siempre que quisieras, o cuando te sintieras solo, o cuando me echaras de menos. Pero claro, el amor está dentro, ¿cómo lo saco hacia afuera para agarrarlo y encerrarlo en la botella? Tendré que transformarlo para que pueda salir de dentro hacia afuera y entonces agarrarlo y encerrarlo. Por ejemplo, en un papel. Podría escribirte un poema. Pero es que no sé, no encuentro las palabras. ¿Cómo decirte que te quiero si un "te quiero" se queda tan corto para todo lo que te quiero? No conozco las palabras suficientes ni apropiadas. Además, no me gusta, pensándolo bien, que nuestro amor esté encerrado en un papel o en una botella. ¿Qué pasa si se pierde, o se rompe, o se quema? Yo quiero darte algo que sea nuestro amor para siempre, como lo es ahora; libre, suave y fuerte. Algo que no se pueda romper. Y que no se pueda olvidar. Ni mancharse, ni marchitarse, ni envejecer. Quiero darte algo que llore y grite y ría como llora y grita y ríe el amor. Y así, cuando estemos cansados y no podamos reír, gritar o llorar podrías ver que nuestro amor sigue haciéndolo, que sigue ahí.
Creo... Creo que he encontrado la solución.
Nunca Jamás
¿Recuerdas el lugar entre la vigilia y el sueño? ¿Ese lugar donde aún recuerdas los sueños? Ahí es donde siempre te querré, Peter Pan.
miércoles, 19 de junio de 2013
miércoles, 3 de abril de 2013
Gracias.
Subestimé el amor.
Pensé que la distancia sería una buena cura, que sería capaz de olvidar. También creí que podría volver a sentir, pero por otra persona. Pobre tonta. Nadie es tú en todo el mundo. Y perdóname, por pensar que cualquiera podría tratarme mejor que tú. Cualquiera no es tan cabrón, pero cualquiera no me quiere como tú.
Y sabes, la distancia nos ha jodido, mucho. Pero ha jodido la parte más superficial, no lo que tiene que quedar después: el amor y la amistad. Esto nos ha quedado, esto se queda para siempre, porque es el resultado de todo el trabajo que le dedicamos. Lo demás, que se esfume. Hoy, me vale más un abrazo y un beso en la frente. Hoy ya no necesito que nos digamos que nos queremos, porque ya lo sé.
Anoche me di cuenta de que tengo un amigo en ti. Gracias por eso, y por quererme.
Yo te quiero, para siempre. Siento haberlo olvidado.
Bueno, esto no es lo que acostumbro a escribir, pero hoy tenía que escribir cuánto quiero a esta persona.
Gracias por todo, te quiero.
domingo, 17 de marzo de 2013
A mi piano.
A veces no sé qué decir. O cómo decirlo. Entonces él habla por mí. No me gusta llorar, los ojos se me encharcan, se ponen rojos y brillan, y mi cara se vuelve grotesca. Pero él sabe llorar con elegancia. Llora por mí. Y no grito, porque no es propio de una señorita. Él grita por mí. Y se enfada. Insulta, golpea.
Yo no sé decir te quiero. Pero él sí sabe. Sabe decirlo de forma que se entienda, que yo lo entienda. Y lo dice, lo dice por mí. Y sí, lo sé, soy borde, soy arisca. Pero él no, él es dulce, él sabe entender. Él sí sabe dejarse querer.
Sólo tú entiendes los porqués.
Y ya no sé vivir sin ti. Y no quiero aprender nunca.
15 de febrero. Y es que siempre fui rebelde en cuanto a fechas.
Hemos llegado a veces a pensar que por querer mucho a alguien el resto no importaba. Hemos sido tan estúpidos de esconder los problemas tras palabras de amor. Hemos mirado hacia adelante siempre desde los pliegues de una cama ya revuelta, desde donde todo parece mucho más fácil. Hemos tomado las decisiones importantes siempre en los brazos del otro, en el refugio. Hemos olvidado todo al primer gesto.
Nos hemos ido matando poco a poco, cuando lo que tal vez deberíamos matar es este amor imposible, imposible para los dos.
Y de fondo suena un piano que se lleva mis palabras, que dice que aunque imposible, sigue siendo amor.
viernes, 8 de febrero de 2013
Barcos de papel
Esta no va a ser mi alegoría más perfecta, ni mi más sentida carta de amor. Tampoco es una despedida. Tampoco es ya lo mismo.
En un mar revuelto, agitado, estamos tú y yo en un barco de papel. Flotamos aun sin saber cómo, y sin saber qué dirección tomar. Agotados y empapados descansamos a intervalos en un paraíso imaginario, y aún así real. Pero si uno de los dos decide abandonar el barco de papel, ya no hay oasis que valga. Y el otro se queda remando solo hasta que no puede más. Y ahí es donde entra en juego nuestra complicidad, eso que nos hace diferentes: cuando yo me ahogo tú remas, y al revés. Pero se nos ha olvidado cuándo hay que volver, cuándo se acaban las fuerzas. Los brazos me han fallado, lo siento.
Pero escúchame: sólo me he hundido, no desaparecí. Vuelve a buscarme al punto más agitado del mar, por la noche, cuando llueva. Búscame y llévame a dormir contigo.
En todos los mares te quiero.
lunes, 16 de abril de 2012
Escribía en pasado las heridas de hoy.
Ya no sabía
cómo expresar toda la rabia,
la impotencia,
la desesperación.
No sabía cómo deshacer
el nudo que me oprimía el pecho,
cómo contener
las inminentes ganas de gritar.
No sabía cómo explicar
que utilizaba el tiempo pasado
porque siempre
me pareció más poético.
No sabía cómo hacer entender
que no siempre al hacer lo correcto
hacía lo que me apetecía.
Que a veces la conciencia
nos juega
malas pasadas.
Que hay quienes no sabemos
dar la espalda a los remordimientos
aunque estos no siempre tengan razón.
Y que para mí un hijo de puta
es un hijo de puta.
cómo expresar toda la rabia,
la impotencia,
la desesperación.
No sabía cómo deshacer
el nudo que me oprimía el pecho,
cómo contener
las inminentes ganas de gritar.
No sabía cómo explicar
que utilizaba el tiempo pasado
porque siempre
me pareció más poético.
No sabía cómo hacer entender
que no siempre al hacer lo correcto
hacía lo que me apetecía.
Que a veces la conciencia
nos juega
malas pasadas.
Que hay quienes no sabemos
dar la espalda a los remordimientos
aunque estos no siempre tengan razón.
Y que para mí un hijo de puta
es un hijo de puta.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Busco.
Tras búsqueda incansable
di con el centro de la Tierra.
Y subí al punto más alto,
para tener la mejor vista.
Y te busqué desde ahí
con catalejo pirata.
Busqué en las aguas
y en las tierras
aún no habitadas.
Busqué por los cielos,
también por las montañas.
Pero no te encontré.
Y comencé a pensar
que ya no estabas,
que te habías ido
sin decirme adiós.
di con el centro de la Tierra.
Y subí al punto más alto,
para tener la mejor vista.
Y te busqué desde ahí
con catalejo pirata.
Busqué en las aguas
y en las tierras
aún no habitadas.
Busqué por los cielos,
también por las montañas.
Pero no te encontré.
Y comencé a pensar
que ya no estabas,
que te habías ido
sin decirme adiós.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)