domingo, 17 de marzo de 2013

A mi piano.

A veces no sé qué decir. O cómo decirlo. Entonces él habla por mí. No me gusta llorar, los ojos se me encharcan, se ponen rojos y brillan, y mi cara se vuelve grotesca. Pero él sabe llorar con elegancia. Llora por mí. Y no grito, porque no es propio de una señorita. Él grita por mí. Y se enfada. Insulta, golpea. Yo no sé decir te quiero. Pero él sí sabe. Sabe decirlo de forma que se entienda, que yo lo entienda. Y lo dice, lo dice por mí. Y sí, lo sé, soy borde, soy arisca. Pero él no, él es dulce, él sabe entender. Él sí sabe dejarse querer. Sólo tú entiendes los porqués. Y ya no sé vivir sin ti. Y no quiero aprender nunca.

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