VGM
Pensaba escribir unas líneas, pero creo que la canción ya habla por sí sola.
Las noches sin dormir, las palabras de consuelo, nuestras canciones y la ginebra, oh, sí. Los saltos y las caídas.
Las lágrimas y los besos que las secaban.
¿Una copa más?
¿Recuerdas el lugar entre la vigilia y el sueño? ¿Ese lugar donde aún recuerdas los sueños? Ahí es donde siempre te querré, Peter Pan.
domingo, 11 de diciembre de 2011
sábado, 10 de diciembre de 2011
Los mil y un comentarios en Facebook.
Malditos ojos azules.
Malditos ojos castaños,
negros, verdes.
Maldito norte, maldito sur.
Maldito Madrid, Cádiz,
tu acento.
Malditos trenes, aviones.
Malditas guitarras,
religiones.
Maldito colchón, maldita tu cama,
malditas sábanas.
Malditos baños, ascensores.
Malditas medias, ligas.
Malditos corsé y encajes.
Malditas barras de bar.
Zipi y Zape.
Malditos ojos castaños,
negros, verdes.
Maldito norte, maldito sur.
Maldito Madrid, Cádiz,
tu acento.
Malditos trenes, aviones.
Malditas guitarras,
religiones.
Maldito colchón, maldita tu cama,
malditas sábanas.
Malditos baños, ascensores.
Malditas medias, ligas.
Malditos corsé y encajes.
Malditas barras de bar.
Zipi y Zape.
Derritiendo el cristal.
Acurrucada en mi abrigo en el asiento trasero del coche que lleva a ningún lugar.
El vaho en la ventanilla no me deja ver, no me deja respirar. Y poso mi mano en el gélido cristal. Y muero, muero de frío y de tristeza a la vez. Ese vaho es lo más bello, y lo más suave, y lo más frío.
Y mi mano se desliza, lo atrapa. Pero el vaho se hace agua y se pierde bajo mi piel. Abro la mano y ya no está.
Mis ojos se llenan de lágrimas por haberlo perdido, y lloran hasta que no pueden más. Pero hubo un momento en que se las lágrimas ya no eran tan gruesas. Ya podía ver más allá del vaho.
Y con el corazón mojado, sangrante, herido y cansado, bajé la ventanilla.
Y todo terminó.
El vaho en la ventanilla no me deja ver, no me deja respirar. Y poso mi mano en el gélido cristal. Y muero, muero de frío y de tristeza a la vez. Ese vaho es lo más bello, y lo más suave, y lo más frío.
Y mi mano se desliza, lo atrapa. Pero el vaho se hace agua y se pierde bajo mi piel. Abro la mano y ya no está.
Mis ojos se llenan de lágrimas por haberlo perdido, y lloran hasta que no pueden más. Pero hubo un momento en que se las lágrimas ya no eran tan gruesas. Ya podía ver más allá del vaho.
Y con el corazón mojado, sangrante, herido y cansado, bajé la ventanilla.
Y todo terminó.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Llanto.
Tu mirada me atraviesa
siempre,
me lees entera.
Conoces el por qué
de los vuelcos
de mi corazón.
Sabes mi sonrisa
y cuando desaparece.
Tú eres
mi lector
siempre fiel.
Has visto
todo.
Vuelves
sólo a veces
si ves
que el alma
ya
no avanza sola.
Otras
la estiras,
hasta que se rompe
en mil pedazos
de líquido cristal.
El por qué,
yo no lo entiendo.
Sólo se me ocurre
que tú
eres tan débil
como yo.
siempre,
me lees entera.
Conoces el por qué
de los vuelcos
de mi corazón.
Sabes mi sonrisa
y cuando desaparece.
Tú eres
mi lector
siempre fiel.
Has visto
todo.
Vuelves
sólo a veces
si ves
que el alma
ya
no avanza sola.
Otras
la estiras,
hasta que se rompe
en mil pedazos
de líquido cristal.
El por qué,
yo no lo entiendo.
Sólo se me ocurre
que tú
eres tan débil
como yo.
Olvido, amor.
El querer no se pierde en el olvido, amor. Te olvido, pero nunca se perderá el latido un poco más rápido cuando tu mano roza mi cara en ese contraste de temperaturas. Nunca el adiós me dolió tanto, aprendo con el tiempo. Nosotros somos los únicos dueños de todos nuestros momentos. De los despertares tardíos, siempre con la luna, nunca con el sol. De las lágrimas derramadas. De las gotas de agua en nuestros cuerpos bajo la cascada de la ducha. Nunca volverá a ser lo que fue. Y me duele, me duele pero ya duele un poco menos, ya voy olvidando. Sólo un pedazo de mi corazón es ahora tuyo, el que siempre será, pero ya no todo. En tu cama se quedan los recuerdos más felices. En la calle abarrotada el beso más dulce. En tus manos las caricias más intensas, y en las mías ese beso de caballero, ahí en la noche en que te conocí. En tus ojos se quedan los míos cuando aún eran felices. Y en los míos el refugio de tus brazos.
Siempre tuya, pero no del todo.
Siempre tuya, pero no del todo.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Razón.
Me desentiendo
de la razón
a cada paso en falso.
Cayó
una gota de agua
fuera del vaso.
Mentiras
entre los pliegues de tus sábanas
escondidas.
Me desentiendo
de los pasos
de la razón.
de la razón
a cada paso en falso.
Cayó
una gota de agua
fuera del vaso.
Mentiras
entre los pliegues de tus sábanas
escondidas.
Me desentiendo
de los pasos
de la razón.
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