lunes, 5 de diciembre de 2011

Olvido, amor.

El querer no se pierde en el olvido, amor. Te olvido, pero nunca se perderá el latido un poco más rápido cuando tu mano roza mi cara en ese contraste de temperaturas. Nunca el adiós me dolió tanto, aprendo con el tiempo. Nosotros somos los únicos dueños de todos nuestros momentos. De los despertares tardíos, siempre con la luna, nunca con el sol. De las lágrimas derramadas. De las gotas de agua en nuestros cuerpos bajo la cascada de la ducha. Nunca volverá a ser lo que fue. Y me duele, me duele pero ya duele un poco menos, ya voy olvidando. Sólo un pedazo de mi corazón es ahora tuyo, el que siempre será, pero ya no todo. En tu cama se quedan los recuerdos más felices. En la calle abarrotada el beso más dulce. En tus manos las caricias más intensas, y en las mías ese beso de caballero, ahí en la noche en que te conocí. En tus ojos se quedan los míos cuando aún eran felices. Y en los míos el refugio de tus brazos.


Siempre tuya, pero no del todo.

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